Editorial

Anastasio Gallego

Resumen


Lanzar un nuevo número de una revista académica es el desafío de querer caminar por el propio pie y comunicar a otros lo buscado, encontrado y trabajado.

Personalmente pienso que en el país o, mejor dicho, en el ambiente universitario se ha desatado una verdadera euforia y ansia de publicar, no sé si de cara a las acreditaciones o porque nos ha entrado el deseo de compartir aquello que durante mucho tiempo estuvo represado.

De cualquier manera, es un buen síntoma que augura un buen futuro. 

Nuestra GACETA SANSANA sigue caminando y despertando el deseo de investigar, de buscar, de compartir, de trabajar temas que van más allá del aula. Siempre he pensado que en el país existe una gran cantidad de experiencias, de trabajos, de vivencias que se han perdido en el olvido o murieron con sus propios actores. Nunca se escribieron y solo quedaron y quedan en la memoria de quienes las vivieron, las trabajaron, las experimentaron.

Es muy común oir decir a jóvenes que escuchan los relatos de esas experiencias “ ¿por qué no las escriben?”. 

De otro lado, no faltan tampoco estudiantes que le piden al profesor sus apuntes de clase en forma de manual.

En la USM hemos tenido  experiencias de varios tipos. A la cabeza va el departamento o dirección de matemáticas con su primer libro sobre tópicos matemáticos como ayuda a los estudiantes. Vendrán otros dos o tres tomos. 

La GACETA quiere ser la plaza pública de las discusiones y los debates. O el taller en el que entra el material en bruto y las discusiones y los debates son los martillos, cinceles, escobillas y otros instrumentos que sirven para pulir. Las ideas, como la piedra, el mármol o la madera, necesitan ser compartidas para que vayan consiguiendo los contornos, definiendo las líneas y completando las visiones. A diferencia de una vitrina o un escaparate que solo sirve para exhibir y conseguir que alguien compre, una revista busca poner en común. 

En nuestras tradiciones andinas existe las “minga” que es un trabajo colectivo. En la costa ha existido, en el campo, la tradición del “dar la mano” que consistía, y consiste, en que un vecino le ayuda al otro en su siembra o su cosecha y la única retribución es hacer lo mismo con quien “me dio la mano”. En las universidades siempre hubo las “disputatio”, que era el espacio de debate con enorme rigurosidad en la argumentación. 

La GACETA queremos que sea eso mismo: no una mera exhibición de conocimientos sino el espacio de puesta en común buscando la claridad. Como dice el lema de la Universidad: “EX UMBRA IN SOLEM”  , de la “oscuridad a la luz”.


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