Editorial

Anastasio Gallego

Resumen


Es indudable que las normas emanadas de la Ley Orgánica de Educación Superior y la labor desarrollada por el CEAACES, han desatado una especie de fiebre de publicar artículos, resultados de intentos de investigación, revistas, libros, folletos, etc.

El país y el ambiente universitario está pasando de una especie de marasmo, cuando no miedo a publicar, una verdadera hemorragia de publicaciones.

Esta “fiebre” es buena cuando, al igual que en el cuerpo humano es la expresión de la presencia de alguna infección, en el ambiente universitario es expresión de que se tiene algo que decir y se quiere compartir.

En el caso de la GACETA SANSANA, las publicaciones que presenta este número son la expresión del trabajo sostenido que ha venido y viene desarrollando el Área de Matemáticas. Este trabajo comienza con los Cursos de Nivelación y Admisión y continúa durante los dos `primeros años de las carreras. Es un empeño pedagógico de crear unas formidables bases numéricas para las carreras de ingenierías, en general. Este empeño lleva a diseñar los cursos, los ejercicios y las presentaciones creando la conciencia de la matemática como un instrumento para el desempeño en otras asignaturas, pero, sobre todo, para crear una forma de pensar. En este número se barajan algunas ideas interesantes: creatividad,
modelos de competencias, riesgos económico y pronósticos financieros… Palabras todas ellas que implican búsquedas en esta “sociedad líquida” de carencias de certidumbres. La mesa está dispuesta para todos cuantos quieran participar en este intercambio. Por ello, sería de desear que los temas tratados se convirtieran en temas de debate entre docentes de la USM y docentes de otras instituciones de educación superior, que buscan hacer un mundo más humano. Comparto unas ideas del profesor Ladislau Dowbor, docente de la Universidad Católica de Sao Paulo:

Al finalizar la última guerra mundial se encontró, en un campo de concentración nazi, el siguiente mensaje dirigido a los profesores:

Querido profesor, soy un sobreviviente de un campo de concentración, mis ojos vieron lo que ningún hombre debiera ver. Cámaras de gas construidas por ingenieros formados. Niños envenenados por médicos diplomados, recién nacidos muertos por
enfermeras entrenadas, mujeres y bebés fusilados y quemados por graduados en colegios y universidades. Por ello, tengo muchas sospechas sobre la educación, Mi pedido es: ayuden a sus alumnos a volverse humanos. Sus esfuerzos no deberán nunca producir monstruos entrenados o sicópatas hábiles. Leer, escribir solo son importantes para hacer a nuestros niños más humanos.


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